Cómo hacemos las listas · revisadas en noviembre de 2026
Nadie sabe cuáles son los mejores. Por eso hay unos requisitos.
En esta web no vas a ver «los 10 mejores». Vas a ver los que cumplen unos requisitos: a veces son diez, a veces quince y a veces dos. Aquí está lo que hay detrás.
De dónde viene esto
Nos casamos. Y como todo el mundo, nos pasamos meses haciendo listas: fincas, fotógrafos, catering, flores. Guardábamos pestañas, comparábamos, tachábamos.
Y entonces nos dimos cuenta de una cosa incómoda: esas listas eran nuestras. Estaban hechas con lo que a nosotros nos gustaba y con la boda que nosotros queríamos. Servían para nuestra boda. Para la tuya, no necesariamente.
Publicar eso como «los 10 mejores de Valencia» habría sido colocarte nuestro gusto con aspecto de ranking. Así que hicimos lo contrario: construimos un método que se basa en cumplir unos requisitos: buscamos en Google Maps, en la ciudad y en los pueblos de alrededor, y leemos la web entera de cada negocio, no solo su portada. Es lo que nos deja hacer lo mismo que en Valencia en ciudades que no conocemos tan bien.
Las listas las hacemos nosotros, con ayuda del método, en todas las categorías. Las descripciones también las escribimos nosotros. Y quien no cumple los requisitos no puede estar en la lista.
Qué hay que cumplir para entrar
Son los mismos en todas las categorías y en todas las ciudades. Si los cumplen pocos, la lista es corta: no la rellenamos con quien no los cumple.
- Ficha de Google abierta y en la provincia. Tiene que estar aquí, no solo dar servicio aquí. En las islas se exige además estar en la isla: entre Ibiza y Mallorca hay mar, y una novia de Ibiza no contrata una finca de Mallorca.
- El oficio correcto, y su web habla de bodas. Que su oficio sea el de la lista y que su web nombre las bodas, aunque sea una vez. No hace falta que solo haga bodas: casi todo el mundo hace más cosas.
- Web propia, y limpia. Un Instagram o un Facebook solos no cuentan: la web es donde se lee lo que el negocio dice de sí mismo. Y si está hackeada o llena de publicidad, no entra.
- Teléfono visible. En su ficha de Google o en su web: fijo, móvil o un enlace de WhatsApp. Lo que importa es que puedas ponerte en contacto.
- Instagram visible. Enlazado desde su ficha de Google o desde su web, que es donde se ve su trabajo más reciente. Si está escondido, para nosotros no está.
- Nota de 4,5 o más. Sobre 5, en su ficha de Google.
- 30 reseñas o más. Menos de treinta no es una valoración, es una anécdota.
El oficio se mira con el criterio de cada categoría. En maquillaje, que vaya a donde os preparéis; en despedidas, que organice la despedida y no venda solo una actividad; en viajes, que prepare la luna de miel.
Y qué queda fuera
- Academias y escuelas — enseñan el oficio, no lo prestan.
- Oficios ajenos a la categoría — un fotomatón no es un videógrafo, un local de cumpleaños no es un animador y una sala de escape no organiza la despedida: es una actividad que se vende para ella.
- La misma empresa dos veces — si tiene varias fichas —varias tiendas u oficinas, o la misma escrita de dos formas—, cuenta una, la de puntuación más alta en la provincia; y si sus fichas son de oficios distintos, la del oficio de la lista. Una franquicia con otro dueño es otra empresa, y dos sitios distintos para casarse del mismo dueño son dos sitios.
Cuántos entran, y en qué orden
Entre los que cumplen, entran hasta quince por la puntuación de Wilson, que mira la nota y cuántas reseñas la sostienen: un 5,0 con treinta reseñas pesa menos que un 4,9 con mil. Y hasta cinco más por sugerencia, por orden de llegada. La lista va en ese orden, y los sugeridos, aparte.
Ese orden lo pone una cuenta, no nosotros, y no es una comparativa. Cada uno puede valerte a ti y no a otra pareja: uno encaja si sois cien invitados y otro si sois doscientos, uno si te casas en viernes y otro en junio. Lo que sí tienen todos en común es que cumplen los requisitos.
Cada año rehacemos las listas enteras, con los mismos requisitos y la misma cuenta para todos, y los cinco huecos de sugerencia se vacían y se vuelven a abrir el día que publicamos la lista nueva. Estar en el club no guarda el sitio a nadie: quien deja de cumplir sale de la lista y del club, y quien se queda fuera de los quince puede pedir un hueco de sugerencia como cualquiera.
Lo que este método NO puede hacer
Decirlo es parte del método, porque un método que solo cuenta sus virtudes no es un método, es un folleto.
- No es infalible. Se nos puede escapar alguien, y nos podemos equivocar. Por eso debajo de cada lista puedes decirnos quién falta.
- Solo ve lo que está en Google. Un proveedor buenísimo con la ficha abandonada no aparece.
- Favorece a quien lleva tiempo. Con treinta reseñas como mínimo, alguien que empezó hace seis meses no entra aunque sea excelente.
- No mide el trato ni el precio. Mide lo que se puede contar. Con quién encajas, eso lo decides tú hablando con ellos.
La única categoría donde no aplicamos esto
Hay una categoría en la que no aplicamos el método: las invitaciones. Son nuestro negocio —de hecho son dos— y meternos en nuestra propia lista sería hacer trampa. Así que ahí decimos cuáles son nuestras, en qué se diferencian, y ponemos al lado otras invitaciones digitales que no son nuestras.
- Invitaciones Mi Boda — la digital personalizada, la hacemos nosotros.
- Mira Mi Boda — te la haces tú, sencilla y rápida, y no pagas hasta terminarla.
Lo decimos arriba del todo en esa ficha, no en letra pequeña al final. Y en el club, en invitaciones, los que están somos nosotros.
Pero tranquilos, no somos egoístas: en esa misma ficha os enseñamos otras invitaciones digitales para que las veáis y elijáis vosotros.
Si falta alguien
Si conoces un negocio que debería estar y no está, o si es el tuyo y crees que cumples los requisitos, dínoslo desde el final de su lista. Lo miramos como a todos y, si los cumple, ocupa uno de los cinco huecos de sugerencia mientras quede alguno libre; si ya están llenos, entra en la cuenta del año siguiente. Que alguien lo sugiera no mete a nadie: lo que mete es cumplir.
Por qué no estamos en todas las ciudades
Porque no es tan fácil como parece. Investigamos cada ciudad y cada categoría, una por una: cuántos proveedores hay de verdad y cuántas bodas se celebran allí al año. Y hay ciudades que no dan para hacer una lista que valga algo.
En algunas hay bodas de sobra pero muy pocos proveedores con ficha seria; en otras pasa lo contrario. Publicar una lista de tres nombres flojos por rellenar el mapa no ayuda a nadie, y menos a quien se está casando allí.
Lo que el dinero no decide
Nadie paga por estar en la lista, ni por subir en ella. Primero hay que cumplir los requisitos. Lo único que puede ser un acuerdo comercial es estar en el club, y eso está explicado aparte.